Alfombra roja de la ceremonia de entrega de los premios Emmy 2012

Alfombra roja de la ceremonia de entrega de los premios Emmy 2012

Hace un par de noches se celebró en Los Ángeles la ceremonia de entrega de los premios Emmy que otorga cada año la Academia estadounidense de la Televisión, las Artes y las Ciencias (bendita mezcla), la excusa perfecta para la primera gran alfombra roja de la temporada en Estados Unidos y, por tanto, en el mundo.

 

La gala del domingo, además de por la derrota de Mad Men ante Homeland -que ganó los premios a mejor serie dramática, mejor guión por el episodio piloto (Alex Gansa, Howard Gordon y Gideon Raff), mejor actriz protagonista (Claire Danes) y al mejor actor protagonista (Damian Lewis)-, y por el mantenimiento de reinado de Modern Family como mejor serie cómica -ganó los premios a mejor serie cómica, mejor director (Steven Levitan), mejor actriz de reparto (Julie Bowen) y mejor actor de reparto (Eric Stonestreet, que se toma con humor los rumores sobre su relación con Charlize Theron)-, se caracterizó por un cambio de tendencia en el estilo alfombra roja: los colores vibrantes hasta ahora reservados para los estrenos de las películas en NY y los festivales de cine europeos, excepto en el caso de alguna valiente, reinaron en la gala junto con los estampados florales.

 

Obviamente no faltaron el negro, el blanco, el rojo, el dorado y el plateado, pero el azul y el naranja fueron los colores más vistos, y el amarillo el color de las ganadoras. Ninguna sorpresa respecto a esto. Amarillo era el Valentino que llevó Cate Blanchett cuando ganó el Oscar en 2005 por su interpretación de Katherine Hepburn en “El aviador”; amarillo el Vera Wang que llevaba Michelle Williams cuando ganó el Oscar en 2006 por “Brokeback Mountain”, y amarillo el primer diseño de Olivier Theyskens para Nina Ricci que lució Reese Witherspoon la primera vez que pisó una alfombra roja (Globos de Oro de 2007) impecablemente vestida y sin repetir. El amarillo es una apuesta segura en Hollywood y parece dar suerte.

 

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De color amarillo y en estilos totalmente diferentes fueron tres de las ganadoras de la noche: Claire Danes, Julianne Moore y Julie Bowen.

 

 

 

Claire Danes, con vestido de la colección crucero 2013 de Lanvin, sandalias de Barbara Bui y joyas de Lorraine Schwartz, y Hugh Dancy con esmoquin de Burberry. 

 

Claire Danes fue una de mis favoritas y un ejemplo de ese estilo de fiesta algo más relajado que el de alfombra roja habitual. La elección del vestido fue un acierto tanto por el color que, aunque algo arriesgado, le favorece, como por el corte: cómodo si estás embarazada y evitando el rollo premamá. Me gustan mucho las sandalias con poca plataforma y muy actuales también, incluso parecen cómodas lo que siempre es un punto a favor. Las joyas que escogió, todas de oro (a excepción de su sortija de compromiso) y nada ostentosas son otro de los aciertos. Que sean de oro -aunque con brillantes incrustados- refleja de nuevo esa intención de salirse de lo convencional para una alfombra roja, sobre todo teniendo en cuenta que el vestido amarillo. Que sean sencillas y actuales ayuda a crear un conjunto que, cumpliendo con el glamour exigido por la ceremonia, no llega a alcanzar ese aspecto de alfombra roja tan formal e inalcanzable, aunque éste sea su encanto.

 

La melena suelta y ondulada y el maquillaje centrado en los ojos, completan un estilismo que cualquiera de nosotras podríamos copiar para llevar a una boda de noche o a una fiesta elegantona, y que además le queda bien a Claire Danes, que en todas las fotos parece cómoda, natural, atractiva y favorecida. Quizás mi única pega sea al tono de rubio y al maquillaje, pensado más para las cámaras, de fotos y televisión, que para las distancias cortas.

 

De su prometido se puede decir casi lo mismo: de gala y cumpliendo sin estridencias con la etiqueta, pero evitando intencionadamente la elegancia formal del esmoquin tradicional.

 

 

 

Julianne Moore con un vestido de Dior Couture de la colección de alta costura otoño-invierno 2012 y joyas de Fred Leighton. 

 

 

 

La elección de Julianne Moore (ganadora del Emmy por su interpretación de Sarah Palin en “Game Change”, aquí la tenéis en una entrevista tras ganar el premio) es la versión alfombra roja del estilismo de Claire Danes, aunque una versión alfombra roja actualizada. Para empezar su vestido es de Alta Costura, al contrario que el de su compañera de reparto en “Las Horas”, que es de la precolección (mal llamada todavía colección crucero) de Lanvin, y eso se nota Lo mismo puede decirse del anillo que lleva en el dedo corazón de su mano izquierda y del brazalete: joyas pensadas para ser llevadas en palacios reales o presidenciales, galas benéficas de la jet set y alfombras rojas. Preciosas, eso sí.

 

Es cierto que el vestido -la reinterpretación más reciente de la línea A de Christian Dior-, al ser el cuepo de punto y tipo camiseta es una versión actualizada de la Alta Costura tradicional y de esa elegancia formal a la que algunas actrices todavía se rinden cuando se visten para una alfombra roja, en especial en la de la gala de los Oscars y cada vez más en la de los Globos de Oro. Por eso, aunque fiel al estilo alfombra roja, Julianne Moore consigue darle un giro gracias al traje de Raf Simons, al color, a la largura, a su melena suelta y lisa, a un maquillaje sin pretensiones (a pesar de las pestañas postizas) y a unos pendientes más sencillos que el brazalete. Guapa, glamurosa, radiante y memorable que es de lo que se trata. Muy Oscar y, sin embargo, actual, sin guiños obvios e intencionados a las divas del viejo Hollywood, sino como una estrella de cine del siglo XXI. Aunque en esto la Moore es experta.

 

Por otro lado, su traje es, hasta la fecha, la mejor versión de un Dior de Simons en una  alfombra roja; mejor que la de Natalie Portman del otro día, e incluso un pelín mejor, por el color, que la versión de Rachel Weisz en el festival de cine de Venecia. Y eso merece también una mención especial.

Julianna Margulies con un vestido de Giambattista Valli Haute Coutoure, de la colección otoño-invierno 2012, y joyas de Fred Leighton. Los zapatos que llevaba, según RCFA, son las sandalias Karin de Brian Atwood (no especifican el color), aunque no he conseguido ninguna foto de ellos.

También de alta costura fue vestida Julianna Margulies, por la que tengo debilidad, me caía bien como Carol Hathaway en “Urgencias” y me cae bien como Alicia Florrick en “The Good Wife” (muy fan de The Good Wife).

 

Su elección es la versión estadounidense de la elegancia clásica y formal: un vestido de corte clásico con un estampado clásico actualizado gracias a los colores y los bolsillos, y una única pieza de joyería también clásica pero espectacular (nada de conjuntos, resultaría europeo), destacando en este caso los pendientes, un peinado conservador pero muy sencillo al igual que el maquillaje y una sonrisa resplandeciente. Tal y como vestiría una rica heredera estadounidense de las de siempre (obviad a las niñas malas), pensad en el Park Avenue elegante (ni chonis, ni “it girls”). Añadidle un par de bolsillos y una actitud relajada y ahí lo tenéis: sorprendente en Jualiana Margulies que suele vestir sobre la alfombra roja diseños más actuales y modernos y de un solo color, pero aún así deslumbrante.

 

Puede que su conjunto tuviera un toque más “gala benéfica”, que “diva de Hollywood”, y que fuera clásico y formal, pero el vestido es precioso y los colores le quedan fenomenal, con el maquillaje y el peinado consigue llevárselo a su terreno, los pendientes aunque barrocos resultan originales por la combinación de colores, y la naturalidad y la sonrisa de la actriz hacen el resto. Una de mis favoritas de la noche.

Elisabeth Moss con un vestido de Dolce & Gabbanna hecho a medida, pendientes y pulseras de H. Stern y anillo de Norman Silverman. La edición estadounidense de la revista Allure acompañó a la actriz mientras la maquillaban y peinaban para la gala, aquí todos los detalles.

 

Elisabeth Moss optó por una versión del estampado florar más arriesgada y más sexy que la de Julianna Margulies. Mucho menos convencional, su pelo y los complementos son la clave del éxito. El corte de pelo y el peinado actual en el lado opuesto del estilo alfombra roja habitual y en rubio platino, y las joyas discretas (enriqueciendo el conjunto sin recargarlo), los discretos salones negros sin plataforma y el maquillaje natural en toda la cara salvo en los ojos, relajan un traje que con otros completos hubiera resultado pasado de moda y excesivo, incluso vulgar. La única licencia: el bolso de noche cuajado de perlas, horrible si no le quedara tan bien con todo lo demás. ¿Es moderno o clásico? ¿Barroco o sencillo? A medio camino de todo, en un perfecto equilibrio. De nuevo la sonrisa y dar la sensación de estar disfrutando ayudan.

 

 

 

Nicole Kidman con un vestido de la colección para la próxima primavera de Antonio  Berardi (en el desfile el vestido  se presentó con chaqueta a juego), sandalias Vanmpanodo de Christian Louboutin, y pendientes de jade lavanda y diamantes de Fred Leighton.

 

Mi otra favorita de la noche fue Nicole Kidman. Vestida de Nicole Kidman. Su fórmula para el éxito: vestido largo que resalte su figura, recto o casi recto, esta vez no llegaba al suelo; joyas, bolso y zapatos a juego entre ellos o con el vestido (en esta ocasión, todo hacía juego, incluso el maquillaje), melenón (extensiones mediante) y detallito cursilón, esta vez los lazos en las sandalias. Este plan sólo le falló en 2002, la noche en la que ganó el Oscar, demasiados volantes en ese Chanel rosa pálido, demasiados tirabuzones en su cabeza. Pero fue la excepción que confirmó la regla. Nicole Kidman (y su estilista) saben qué es lo que le sienta bien la alfombra roja, y si has encontrado la fórmula del éxito, ¿por qué no recurrir a ella siempre que se de la ocasión?
Además del amarillo y los estampados florales, el azul en todas sus tonalidades y el naranja fueron los colores estrella de la noche. De los vestidos naranjas que se lucieron,  el mejor de todos en mi opinión fue este Monique Lhuillier que llevo Ginnifer Goodwin. La actriz, demasiado preocupada desde hace un par de años en posar “divinamente”, estaba muy guapa y consiguió que le sacaran fotos espectaculares, pero tras ver tanta foto de ella posando con el rosto congelado y esa mirada intensa ensayada delante del espejo, he acabado empalagada. ¿Qué le hubiera constado relajarse y sonreír un poco?

 

 

Ginnifer Goodwin con un vestido de la colección crucero 2013 de Monique Lhuillier , bolso de mano de Ferragamo, zapatos de  Christian Louboutin, y joyas de Rona Pfeiffer y Graziela.

Su traje era clásico y femenino, como todos los diseños de Lhuiller, sin embargo éste destaca por el color vibrante y los bordados inspirados en corales. El corte de pelo pixie, y el maquillaje centrado exclusivamente en los ojos tal y como se pintaban en años sesenta, le dan un toque retro que se acentúa con los pendientes. El bolso y el anillo son mucho más actuales, y los zapatos a juego con el vestido consiguen un conjunto original. Sin embargo, esta mezcla de estilos: sesentero (maquillaje y pelo), siglo XXI (bolso y anillo), y vestido clásico con zapatos más de tendencia, no acaba de convencerme. Tengo que reconocer que el resultado es por el color y el original estampado, y lo guapa que está (es guapa) uno de los mejores de la noche, pero no es uno de mis favoritos.